Es la capacidad de las máquinas para aprender y realizar tareas que antes solo hacíamos los humanos. No se trata de robots futuristas, sino de sistemas que ya usamos a diario para recibir recomendaciones personalizadas, traducir textos o editar fotos. Su fuerza está en analizar enormes cantidades de datos para encontrar patrones y ayudarnos a tomar mejores decisiones de forma rápida.